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8月25日 Tal vez, ...Quizas.!!
8月3日 Crónicas de un viaje a Choroní.!!Cronica.
Llevo 2 semanas organizando un viaje a Choroní con un amigo. Ya he contactado a 5 tipas con las cuales haremos un festín carnal, la complicación está en que son tantas (además estas 5 a su vez, traerán mas amigas) y nosotros solo somos 2 tipos.
Nos iremos el viernes, día festivo, para regresar el domingo, y pensamos dormir en la playa en carpas (esperamos no sea encarpados) para ello, hemos llevado licor, un ayudante infalible en estos casos. Llegó el jueves, las llamo a cada una de ellas, nadie contesta, ese mismo día en la noche aún no sé de ellas, empiezo a pensar que algo anda mal. ¿Se habrán echado para atrás?
Viernes 4 de la tarde; Nos encontramos en el autobús jodiendo con los demás pasajeros porque se averió el aparato de música (gracias a Dios, porque la música de autobús es una mierda), un tipo toca un cuatro, y todos cantamos y pedimos canciones, el tipo improvisa un verso que nos hace reír; “de todas las aves lindas, quisiera ser la gaviota, para picotearte el culo… sacarte las caraotas.” Al tiempo que pienso, “que bien me cae este tipo”, minutos antes mi amigo y yo, nos habíamos fijado en varias tipas que iban solas, y pensaban dormir en la playa al igual que nosotros, -y como no hablo de ellas, se podrán imaginar que nuestras lobas no vinieron,- (nos echaron el carro esas malditas).
Pasadas 3 horas nos encontrábamos en el malecón. Demasiados culos, gente por doquier, obviamente no faltaban la cuerda de maricos que se ha vuelto tan normal. Unos argentinos realizaban un show de teatro popular donde hacían reír a la multitud que los rodeaba, mientras pasaban la “gorra” (sus sombreros para recoger el dinero), luego de recoger el dinero preguntaron “quieren repetir…??” La gente se ríe, y mas los hijos de puta que solo dieron una monedita, porque son pichirre los pedazos de perros esos. Yo si lo admito, no dí ni un bolívar, mi amigo tampoco.
Horas mas tarde los vimos en una licorería donde fuimos a comprar 2 cervezas, eran 3 mujeres y 4 hombres, estaban muertos de la pea, embriagados con licor barato de reconocidas marcas que posaban sobre su mesa, (esos que llamamos gasolina de avión), por un momento pensamos que eran maricones y lesbianas, porque se besaban hombres con hombres y mujeres con mujeres respectivamente, pero luego observamos besos heterosexuales, lo que nos hizo imaginar “que de pinga es la vida de estos coños é madres”. Mientras yo los critico, (porque me encanta criticar a la gente que se la esta pasando mejor que yo,) mi amigo me dice, tu los criticas, pero en el fondo los estas envidiando, (esto lo dijo mientras los argentinos salían del local cayéndose al suelo de la borrachera).
Me empezaba a sentir mal, pero no por ver como los argentinos “livin´s la vida loca” sino porque estaba amenazándome el malestar gripal desde temprano. Otra multitud bailable rodeaba a unos tamboreros, del cual, tiempo después me entere que era encabezado por mi tío (el chino) un tipo con capacidad de habernos cuadrado par de culos. Fue el último instante que estuvimos en el malecón mi amigo y yo, después de tanto insistirle nos fuimos a armar la carpa a orillas del mar. (Dicho así, suena de forma romántica) pero la idea era irnos de casería a la playa, porque allí debían estar nuestras compañeras de viaje.
No conseguimos un coño, a pesar de que el mar estaba hasta el culo de carpas, a nuestro lado observábamos una carpa muy pequeña, (para mi era para media persona, porque era tan pequeña que ni para una persona alcanzaba), esta carpa se movía de tal forma, que daba la impresión de que se armaba y se desarmaba a la vez repetidas veces. Al mucho rato como vehículo de payaso, salió un tipo de casi 2 metros y una tipa un poco gordita. “caramba, esa carpa como que es de látex.” pensé yo.
Horas más tarde me encuentro abriendo los ojos obligado por el implacable sol matutino, que convirtió la carpa en una verdadera sauna, al mirar a la puerta textil estaba mi amigo observando mi despertar, “hayyy maricon” advierto yo, (mientras en el, se escurría el agua salubre del mal. ) ” Vamos a comer” dice el, mi teléfono móvil indicaba las 8:25 am, y yo digo “vamos pues”. Llegamos a un sitio donde él dice que las empanadas son muy buenas, pero parecían empanadas de Mercal, porque para poder comprarlas había que hacer una cola, de esas que te hacen sentir que no avanzarán jamás, llego mi turno y quienes compraron antes de mi, aun no pagaban y la vieja que atiende dijo que no seguiría despachando hasta que ellos no cancelaran, “maldita sea” dije dentro de mi, a los 10 minutos, (tiempo suficiente para que mi futura gripe me hiciera obstinar mas de lo que estaba) los cabrones esos pagaron, yo compre 3 empanadas y a su pregunta respondo de una forma brusca “mas nada”, aun había mucha gente, y hecho el guebon me dirijo a el refrigerador y tomo una malta de litro y medio, y salgo del establecimiento sin pagarla. Bien hecho digo dentro de mí.
Fui por unos vasos plásticos al local de al lado, y con todo el morro del mundo, regreso al local donde acababa de cometer el robo, mi amigo comía sus empanadas y le digo con cara de arrecho; “vámonos marico” mientras salía del local camino a la playa.
Nos bañamos, las olas me revolcaron docenas de veces, -a mi me gustaba mientras no tragase agua-. De más esta decir que nuestra casería no tuvo final feliz. Lo fino del revuelco de las olas fue que vi muchas tetas afuera, muchas se daban cuenta, mientras otras después del revolcón acuático permanecían hasta minuto y medio con las o la teta afuera, al tiempo que quienes las veíamos, nos cegábamos de la risa. “mira tiene la teta afuera, jajajajajaja”
El sol implacable, me obligaba a abandonar el lugar, a pesar de estar bajo la sombra no soportaba el resplandor ardiente, -odio el sol de la playa- el reloj indicaba las 2 de la tarde, desarmamos la carpa nos fuimos al rio a sacarnos la sal. Me comenzó una fiebre de 39 grados, no tenia ganas ya de bañarme pero media hora después de observar el agua helada y hablar maraquera, lo hice. Fuimos a comer, y a las 6 de la tarde llegamos al terminal para regresar a Maracay, unos hombres al vernos salieron como cucaracha en cocina, “TAXI” no gracias respondemos, unas tipas que los acompañaban nos agreden verbalmente, -pero que culpa tenemos nosotros de ser unos limpios de clase media, (ese día, de clase media baja, muy baja)- ellas nos dicen que para tomar el autobús es del lado derecho, dada las circunstancias agresoras, tomamos el lado izquierdo.. Y no nos equivocamos. Llegue a mi casa muriendo de la fiebre, y pase el resto del sábado y todo el domingo tirado en cama, sintiéndome como el libertador, el 16 de diciembre de 1830. |
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